Pablo Farré descansaba, Clara estaba a su lado, su mirada era tan dulce, pero Pablo ni siquiera se atrevió a mirar sus ojos.
—¿Qué es lo que pasa? ¿Ya no soportas verme? —exclamó Clara
Él alzó la mirada y encontró el verde de sus ojos.
—¿No te has cansado de mí, aún? No tengo dinero, no soy más un hombre respetable, ¿Por qué sigues aquí? —su voz era rasposa, era débil.
Clara se acercó a él, lo miró con decepción.
—¿Aún lo dudas? Te amo, Pablo, hice la promesa de amarte, seguiré cumpliéndola