El sol de la tarde bañaba el parque en tonos dorados, con niños corriendo y risas llenando el aire. Valeska estaba sentada en un banco, con Adrián jugando en un arenero a pocos metros. Goran estaba cerca, apoyado en un árbol, con los ojos alerta pese a la calma aparente.
La caída de Iskra y el enfrentamiento de Lisandro con Dante Salazar en el puerto habían dejado una paz frágil, pero Valeska no podía relajarse. Lisandro, restaba nuevamente en el hospital recuperándose de sus heridas, seguía ac