La comisaría olía a café rancio y papeles viejos. Valeska estaba sentada en una silla de plástico, con las manos apretadas en el regazo, esperando a que la dejaran ver a Goran.
La luz parpadeaba, dándole un aire aún más frío al lugar. Oliver y Fabricio estaban afuera, hablando con el abogado, pero ella apenas había escuchado sus explicaciones. Su mente estaba fija en una cosa: los documentos que habían encontrado con su padre. Fotos antiguas, nombres tachados, y un nombre que resonaba como una