El hospital estaba más silencioso de lo habitual, con el amanecer pintando sombras largas en los pasillos. Valeska estaba junto a Lisandro, con el rostro tenso tras el enfrentamiento con Iskra la noche anterior.
La imagen de esa mujer, sosteniendo otra prueba falsa y riendo como si tuviera el control, seguía quemándole la mente. Lisandro, aunque seguía débil, tenía los ojos encendidos por una furia contenida. Ambos sabían que Iskra estaba acorralada, pero eso la hacía más peligrosa.
—¿Crees que