Valeska había supuesto que, después de la humillación que Iskra sufrió en la empresa, la mujer se tomaría un tiempo para lamerse las heridas y desaparecer de sus vidas por un tiempo. Sin embargo, estaba completamente equivocada.
Porque ahí estaba de nuevo.
—No puede ser… —murmuró Valeska en voz baja, entrecerrando los ojos mientras la figura de Iskra se materializaba en la entrada del restaurante.
Lisandro, quien en ese momento estaba sosteniendo la carta del menú con la intención de elegir alg