La boda había sido un sueño, un evento tan grande que Valeska sentía que apenas había podido procesarlo todo. Entre las felicitaciones, las fotos, la prensa y los invitados, el día pasó en un abrir y cerrar de ojos. Pero ahora, con la recepción llegando a su fin, Lisandro tomó el control con su manera firme y decidida.
—Oliver se encargará de llevar a tu madre de regreso al hospital —le dijo en un tono que no admitía discusión—. Y también llevará a Adrián.
—¿Y por qué Adrián no puede quedarse c