Capítulo 34: Vigilancia. II
«Ella no va a ser tuya.»
«Ella no va a ser tuya.»
Aquello era una frase que se repetía constantemente en la mente de Damian, un pensamiento peligroso y letal, volvió a tomar la fotografía donde Erika sonreía levemente junto a Alessandro y la arrugó entre sus dedos con furia contenida.
—Asegúrense de que se sienta observada —ordenó con una sonrisa oscura—. Pero sin que lo note directamente. Quiero que comience a sentirse incómoda, que sienta que hay algo fuera de lugar. Que tenga la sensación de que alguien la sigue… pero que no pueda probarlo.
El hombre asintió en silencio y salió de la habitación.
Damián sonrió para sí mismo, saboreando la idea. Sabía que Erika era fuerte, pero también sabía cuáles eran sus puntos débiles. Había pasado años moldeándola, debilitando poco a poco su confianza, haciéndola dudar de sí misma. No importaba cuánto intentara alejarse ahora, seguía siendo suya.
Si no podía recuperarla de manera pacífica, encontraría otra forma.
Porque si Erika no era para él…