Capítulo 33: Vigilancia. I
La ciudad parecía la misma de siempre: calles bulliciosas, transeúntes distraídos y el sonido constante de los motores resonando entre los edificios. Pero Erika no sabía que, entre aquel ir y venir de personas, había ojos que la seguían en silencio, observando cada uno de sus movimientos con una precisión enfermiza.
Damián no estaba dispuesto a dejarla ir. No importaba cuántas veces ella intentara alejarse, él siempre encontraría la manera de volver a entrar en su vida, incluso si tenía que hac