Capitulo 49: Sombras que muerden, silencios que matan.
Aquella mañana intensa de Noviembre, la lluvia caía con una constancia enfermiza sobre los ventanales del piso cuarenta y dos, era como si el cielo en compasión a todo lo ocurrido intentara apagar el fuego invisible que destrozaba la ciudad de Montreal, oh quizás intentaba tal vez borrar el nombre de Alessandro Miller o los rumores que habían estallado días atrás como pólvora,
En la oficina, la tensión era un animal invisible pero salvaje y letal. Alessandro caminaba de un lado a otro, con el teléfono en la mano, repasando la información que sus hombres habían logrado recabar. Realmente no era mucho, pero era suficiente para una conclusión obvia:
—Damian —murmuró Alessandro, con un filo de veneno en la voz— Cobarde como rata de alcantarilla
Erika se encontraba al otro lado del escritorio, había escuchado las palabras de Alessandro, pero no dijo una palabra su silencio fue una respuesta clara. Ella no lo miró, no intentó calmarlo, no intervino en su furia silenciosa debido al agotamien