Capitulo 49: Sombras que muerden, silencios que matan.
Aquella mañana intensa de Noviembre, la lluvia caía con una constancia enfermiza sobre los ventanales del piso cuarenta y dos, era como si el cielo en compasión a todo lo ocurrido intentara apagar el fuego invisible que destrozaba la ciudad de Montreal, oh quizás intentaba tal vez borrar el nombre de Alessandro Miller o los rumores que habían estallado días atrás como pólvora,
En la oficina, la tensión era un animal invisible pero salvaje y letal. Alessandro caminaba de un lado a otro, con el t