**KLAUS**
La onda de rabia me asaltó, incluso antes de que sus labios pronunciaran el nombre que sabía que vendría. Ni siquiera había terminado la frase, y ya la bilis me subía por la garganta. Úrsula, con su habitual cautela, solo atinó a decir: “Estaba allí, justo en la entrada de la universidad… esperando, como si fuera el dueño del lugar”. Suficiente. Esas pocas palabras fueron detonantes de una explosión interna. Diego Meyer. El causante de todo. Su padre. El origen de tanta injusticia. Su