**KLAUS**
El despacho principal de las industrias Meyer ya no imponía el mismo terror. La caoba seguía pulida, los ventanales de tres metros continuaban ofreciendo una vista panorámica de la ciudad que Diego había conquistado con puño de hierro, pero el aire ya no pesaba. Los archivos de Elías estaban bajo tres llaves en una caja fuerte de alta seguridad, listos para ser entregados a la fiscalía cuando el momento fuera idóneo. Las grietas se habían sellado.
Me senté al borde del escritorio, no e