EPILOGO

**ÚRSULA**

El viento era suave aquella mañana. No hacía frío, pero igual llevaba una manta sobre los hombros. La costumbre de protegerse se queda contigo, incluso cuando ya no hay peligro. El jardín había florecido. Por fin. Después de años de invierno emocional, de pérdidas, de traiciones y amenazas, el suelo había cedido.

Y todo lo que habíamos sembrado… empezaba a nacer. Estaba sentada en la banca de piedra que daba al naranjo. El mismo que mi madre había plantado cuando yo era niña.

El mism
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