**ÚRSULA**
No pasaron ni veinticuatro horas desde aquella llamada cuando lo vi por primera vez. Yo estaba sentada en la sala de juntas de la empresa, revisando documentos con Klaus a mi lado, cuando la secretaria entró con la expresión pálida y los ojos temblorosos.
—Señorita Meyer… hay un hombre que insiste en verla. Dice que tiene una “cita pendiente con la familia”.
Levanté la mirada con el ceño fruncido. Klaus se tensó a mi lado como si hubiese sentido algo, un presentimiento oscuro que cru