Mundo ficciónIniciar sesiónÁlvaro dejó en casa a Sarah y fue a encontrarse con Diego y Rodrigo Núñez, el fiscal, estaban interrogando a Rubí y al conserje del edificio.
—¿Podemos hablar, niña? —Rosa le habló desde la puerta de la cocina a Sarah.
—Claro —contestó un poco incómoda, se acercó de todos modos a la cocina y se sentó a la mesa.
—¿Quiere algo, un té?
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