Mundo ficciónIniciar sesiónLlegó a su casa en el momento en que dos carabineros se disponían a golpear y se bajó rápidamente de su automóvil.
—Dígame, soy el dueño de esta casa —indicó llegando a su lado.
—Necesitamos hablar con la Señorita Sarah Larraín —dijo uno de los oficiales—, nos dijeron que la podríamos encontrar aquí.
—Yo soy Álvaro Cantero, su abogado. ¿La







