«Así como él le pertenecía a ella —pensó Fabrizio, pero no lo dijo en voz alta». No sabía si Cloe estaba preparada para escuchar su confesión. Todavía había muchas cosas que arreglar antes de eso.
—Te equivocas —dijo ella tratando de escapar de su agarre.
—Si sigues moviéndote así, no me haré responsable de las consecuencias.
Sonrió al sentir que Cloe se quedaba quieta en ese mismo instante. Tuvieron que pasar algunos segundos para que ella dejara de estar tan tensa.
Fabrizio la meció al ritmo