Cloe se abrazó a su almohada y acomodó la cabeza hacia el otro lado dispuesta a continuar durmiendo. Entonces notó algo extraño. Su almohada se estaba moviendo.
Abrió los ojos y levantó la cabeza asustada. Lo primero que vio fue un torso desnudo y tonificado. Lo que restaba de su sueño desapareció de golpe. Sus ojos subieron por el pecho del desconocido, que dejó de serlo en cuanto vio su rostro.
Fabrizio la estaba mirando con una sonrisa divertida. Incluso con el cabello alborotado lucía perf