Cloe se dio un último vistazo en el espejo, luego tomó su bolso y salió de su habitación rumbo a la sala. Sus padres aparecieron al mismo tiempo que ella. Su madre traía los labios hinchados y el cabello algo desordenado. No necesitaba preguntar que habían estado haciendo, era más que claro.
Su padre sonrió como un niño al ser atrapado haciendo alguna travesura.
—¿No son demasiado viejos para escabullirse en algún rincón de la casa para meterse mano? —preguntó con sorna.
—Vigila como nos habl