—Acepto —dijo Fabrizio tan pronto el padre terminó de hacer la pregunta que lo uniría a Cloe para siempre. Sus ojos no la abandonaron mientras lo hacía. De hecho, no lo habían hecho desde que la vio caminar por el pasillo.
Cloe sonrió mientras sus ojos brillaban con amor. Se prometió que haría lo necesario para que siempre lo mirara igual. Los cuentos de hadas no existían, el amor no duraba para siempre… al menos no sin trabajo y compromiso.
—¿Y tú, Cloe Morelli, aceptas a Fabrizio De Luca como