Capítulo 22 ¡Él me pertenece!
Regresaron al apartamento y Renato los recibió con su alegría acostumbrada, en cuanto a Ricardo Wash cambio su humor después de las llamadas, su cara sombría no presagiaba nada bueno, después de hacer sus llamadas, se volvió callado y pensativo, y condujo sin detenerse, al llegar solo le dijo—Descansa un poco, te veo en la cena—y se fue a su despacho donde siempre se encerraba para trabajar
—Está bien, tranquilo
— ¿Qué pasa? Renato, ¿Sabes algo?
—Uno de los mejores