Con una lágrima rodando por su mejilla, Miranda buscaba tapar los huecos que su mente, declarada en huelga, le había dejado. Se encontraba completamente sola en una habitación de tono melón, bajo un cielo raso azul cielo decorado con nubes escasas y pequeñas aves cuyas alas pintadas parecían jugar con el viento.
La ausencia de David le molestaba más de lo que se atrevía a admitir. Apenas había terminado de instalar todo en la habitación cuando él no tuvo tiempo ni para formular excusas; su secr