Dos nuevos saltos del monitor cardíaco en menos de tres horas dejaron a David fuera de la sala de recuperación. Él aceptó la restricción resignado; su esposa, en cambio, sintió alivio. En su estado, prefería estar a solas con sus lagunas mentales y las caricaturas del televisor. Sin embargo, en su chequeo de rutina una semana después del incidente, Miranda le pidió a la doctora que diera apertura de nuevo a las visitas. La doctora Kira Vales sonrió con simpatía y le explicó la situación:
—Su