Amaneció el segundo día en la cabaña. El presidente intentó abandonar la cama y el contorno helado fuera de la sábana térmica lo hizo retroceder.
—Aún no entiendo —añadió David, examinando las cajas de plástico negro apartadas de las películas que ya colocaron en la videocasetera— por qué estamos atrapados con tecnología VHS. Al menos hubieses escogido un reproductor de DVD con algunos discos o, mejor aún, la colección de películas guardada en una memoria.
Miranda sonrió de lado, disfrutando de