CAPÍTULO 71
MONSERRAT
Llego al restaurante un poco antes de la hora pactada. Es un lugar nuevo, pequeño y acogedor, con luces cálidas que iluminan las mesas de madera clara. El aroma de especias y pan recién horneado me envuelve apenas cruzo la puerta. El mozo me conduce hasta una mesa reservada en un rincón, perfecta para una conversación tranquila, lejos del bullicio del centro.
—Una copa de vino blanco, por favor —le pido mientras dejo mi bolso sobre la silla vacía.
Me siento, y el primer