CAPÍTULO 70
JULIAN
No sé si fue el calor de las luces, el murmullo incesante de periodistas o simplemente el hecho de verla ahí, después de tantos años, lo que me perturbó de inmediato. Me repetí mil veces antes de entrar que iba a comportarme como un profesional, que el pasado quedaba donde debía estar, pero la sola presencia de Monserrat en este evento destruye cualquier armadura que intente construir.
Ella nunca solía asistir a estas presentaciones. Recuerdo bien que la última vez fue en la mía, cuando con apenas dieciocho años me paré frente a los flashes temblando de emoción y nervios, y ella estuvo ahí para sostenerme. Desde entonces jamás volvió. La ruptura, las decisiones, el tiempo… todo eso había marcado un límite invisible entre ella y este mundo. Y, sin embargo, ahora está aquí, con su porte de empresaria, con esa madurez que solo la experiencia y los años pueden dar. Claro, entiendo que su nueva posición dentro de la familia Belmont la obliga a estar presente, pero eso n