CAPÍTULO 49
JULIAN
Había pasado todo el día con una incomodidad que me carcomía por dentro. No por la carrera, no por el cansancio, sino por Irina. Unas horas antes de que Monserrat llegara a mi departamento, ella me había escrito insistentemente.
I: [Necesitamos hablar, Julián. En persona. Es importante]
No quise contestar de inmediato, pero su insistencia era tan molesta que terminé respondiendo, quizá con más frialdad de la que hubiera querido.
Jul: [No tenemos nada de qué hablar, Irina]
Es