CAPÍTULO 50
JULIAN
No había dormido bien. Después de la visita inesperada de Irina la noche anterior y la tensión que dejó flotando en el aire, me desperté con una sola idea en la cabeza: ya no podía dejar que siguiera en mi vida, ni como parte de mi equipo, ni mucho menos cerca de Monserrat. Esa mañana estaba decidido a confrontarla de una vez por todas, a decirle lo que debía escuchar, aunque eso significaba abrir la puerta a una guerra que todavía no sabía cómo iba a librar.
La encontré en