CAPÍTULO 20
MONSERRAT
Tenía todo listo para la actividad de buceo: el traje, la toalla, el protector solar… todo, menos algo esencial: la firma de consentimiento. Me di cuenta justo cuando estábamos en el muelle, a punto de salir hacia la lancha.
—Montse, ¿y el papel? —preguntó uno de los instructores mientras revisaba la lista.
Rebusqué en mi bolso, en el bolsillo lateral… nada. Lo había dejado sobre la mesa de la habitación, junto a la botella de agua que me tomé antes de bajar.
—Puedo ir por