CAPÍTULO 154
MONSERRAT
Por suerte, la recuperación de Santiago viene muy bien. Cada día que paso a verlo en el hospital lo encuentro un poco más fuerte, más animado. Las quemaduras en su rostro siguen siendo dolorosas, pero su espíritu es inquebrantable. Todos en la escudería lo visitan, le llevan flores, mensajes, y hasta Julián, con el rostro todavía sombrío, intenta sonreírle. Nadie lo dice en voz alta, pero todos sabemos que el verdadero blanco de aquel accidente era él. Y eso me hiela la s