Luego de terminar de comer las ya conocidas y ahora esperadas arepas como desayuno, acompañadas de huevos revueltos y café Matthew sintió su estómago muy lleno. Él no acostumbraba a desayunar, pero ahora con Naia había cambiado aquella parte de su rutina. Sin embargo, no se quejaba, le encantaba probar lo que ella hacía para él, aquello se sentía muy especial, entendía que esas acciones eran su demostración de amor y también aprovechaba para aprender algo sobre su cultura, la cual veía como int