Al final del día regresaron al apartamento, con varios paquetes y con un bebé agotado de estar por fuera de casa. Fue Matthew el que se ofreció a darle un baño con agua caliente y a vestirlo para acostarlo en su cuna. Fue él quien luego ofreció una copa de vino con agua a Naia mientras él se servía una copa de vino tinto y fue él quien no esperó a que ella bebiera el primer sorbo antes de iniciar un beso frente a la chimenea.
El beso se intensificó, así como el calor, pero en esta ocasión no se