A medida que pasaban los días, más nerviosa se iba poniendo. Cada vez que su teléfono sonaba su estómago se lanzaba en caída libre hacia el suelo.
—Debería llamarlo y cancelarlo todo. No puedo hacer esto.— protestó, caminando de un lado para otro dentro de su consulta y luego tomando su celular en las manos, nerviosamente.
Marissa corrió hacia ella, quitándole el celular de las manos.
—Oh,no, cariño. Dame eso.
—Marissa, por favor, no puedo…
—Oye, claro que puedes, y es más, ¡Lo harás! Date