—Nos casaremos de nuevo.— comentó él, tajantemente.
—No.
Marco gruñó.
—¿Como puedo convencerte, darling?— interrogó, en tono suplicante._ ¿Te he dicho lo mucho que te amo?
—Estas convenciéndome bastante bien. Sigue así por, no sé…unos…veinte años, y puede que lo reconsidere.
—En veinte años seré un viejo. No seas tan cruel. Hagamos las cosas bien esta vez. Casémonos por amor y no por interés.
—La primera vez que me casé contigo nuestro matrimonio fue un desastre.
—Esta vez será diferente.