Tres semanas después, Marco estuvo listo para ser dado de alta del hospital, ya estaba fuera de peligro. Debía apoyarse en un bastón por un tiempo, pero el ortopedista le había asegurado que con tiempo y rehabilitación volvería a caminar.
Los negocios los había dejado a manos del vicepresidente de la empresa, y había decidido no alarmar a sus padres. La salud de su padre era demasiado precaria como para alterarse por algo que ya no tenía remedio.
Se sentía extraño, regresar a la mansión Steven