Regresó a la mansión relativamente más temprano, encontrando a Vicky jugando en el jardín con su conejito.
—¿Qué tal se ha portado el pequeñín, hoy?— interrogó.
—¡Oh, de lo más bien! Lo saqué a hacer popó, pero…— Vicky enrojeció, acercándose a su madre y susurrando.—… en vez de eso, terminó comiéndose las flores de Sawyer.
Sheila rió por lo bajo. Vicky tomó a su mascota, metiéndola en su jaula y le dio la mano a su madre para juntas entrar a la casa.
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—Es extraño que Marco no haya llegad