Luego de vestirse en su habitación y de buscar el botiquín de primeros auxilios, bajó al comedor. Marco la esperaba descalzo, vistiendo solamente el pantalón de su pijama, dejando al descubierto toda su musculosa y bronceada piel.
Sheila se pateó mentalmente.
No lograba comprender como no se había dado cuenta de que Casanova era Marco.
—Quédate quieto.— Murmuró, tomando un algodón y comenzando a limpiar la herida. Era un corte bastante feo y de bordes irregulares, que necesitaba al menos dos