La oscuridad no llegó de golpe.
Se deslizó.
Como una sombra que ya estaba ahí… esperando el momento exacto para cubrirlo todo.
El núcleo Origen dejó de latir.
No explotó. No colapsó.
Simplemente… se apagó.
Y eso fue peor.
Isa fue la primera en reaccionar.
No… no, no, no…
Se soltó de Eva y avanzó hacia la estructura central, tocando el metal frío como si pudiera devolverle vida con el contacto.
¡Responde! gritó, con la voz quebrándose.
Nada.
Ni vibración. Ni luz. Ni presencia.
El vacío era absol