El silencio ya no era hostil.
Era expectante.
Como si algo inmenso, invisible, estuviera conteniendo el aliento por primera vez.
Isa no soltó la mano de Eva.
No por miedo.
Por decisión.
Ambas permanecían en el centro de la cámara, rodeadas por la estructura inestable del núcleo Origen, que ahora latía con un ritmo distinto.
No caótico.
No completamente estable.
Algo intermedio.
Algo… nuevo.
Adrián dio un paso adelante, con cautela.
Isa.
Ella giró apenas el rostro hacia él.
Estoy aquí.
Pero su v