El silencio que siguió a la declaración no fue vacío.
Fue anticipación.
Como si el mundo mismo esperara la siguiente palabra… y temiera escucharla.
Isa aún sostenía a Eva.
No como un gesto de consuelo.
Como ancla.
Ambas respiraban con dificultad, intentando recuperar algo parecido a equilibrio.
Pero nada en ese lugar era estable ya.
Nada en ellas era completamente conocido.
Adrián fue el primero en romper la quietud.
¿Qué objetivo?
La pregunta flotó en el aire.
Nadie respondió.
Porque nadie ten