El silencio no fue alivio.
Fue incertidumbre.
Después del estallido de luz, después del colapso controlado del núcleo, después de que Isa y Eva volvieran a abrir los ojos… el mundo pareció contenerse, como si aún no decidiera en qué dirección iba a romperse.
Isa respiró profundamente.
El aire se sentía distinto.
Más denso. Más claro.
Más… lleno.
No supo explicarlo al principio.
Hasta que parpadeó.
Y vio dos veces.
No físicamente.
No con duplicación de imagen.
Sino con capas.
Una percepción supe