POV LUCIEN.
El amanecer en el hospital tuvo un tinte grisáceo, casi metálico. Salí de la habitación de Blair con el cuerpo entumecido y el alma cargada de una pesadez que no lograba sacudirme. Había pasado la noche sentado en esa silla incómoda, observando el rítmico subir y bajar del pecho de Blair. Bajo el efecto de los analgésicos, ella apenas ha despertado un par de veces; solo lo suficiente para mirarme con ojos vidriosos, carentes de su fuego habitual, antes de volver a sucumbir a los bra