Salimos de la habitación donde instalamos a los niños y tenerlos tan cerca hace que sienta el corazón un poco más ligero. Luciana y yo caminamos por el pasillo de techos altos, dejando atrás el suave murmullo de Lucy y el sueño profundo de Ethan. Arthur se ha retirado a su oficina para adelantar trabajo, un gesto que nos otorga ese espacio privado que tanto necesitamos. Al llegar, no pude evitar agradecerle el haber traído a mi familia, aunque en el fondo de mi alma sé que su acción no es meram