Tal como esperaba, Sami se puso rojo de coraje.
—Si tan valiente eres, vamos a una vuelta tú y yo, ¡a ver con qué fanfarroneas!
Oliver mostró enfado.
—Sami, no te pases.
Él se puso más arrogante.
—Si no me estoy pasando. Es solo una carrera, la pista es segura, no le va a pasar nada. Si no puedo contigo, Oli, ¿tampoco voy a poder con una muchachita?
Marisa intervino con una sonrisa.
—Sí, Oli. La señorita Quiroga viene por primera vez, no pasa nada con que se divierta un poco. Sami, sé paciente