La villa privada, una joya de arquitectura danesa con grandes ventanales y suelos de madera radiante, se sentía como un mundo aparte. El primer día fue una rendición absoluta al descanso; tras meses de balas, persecuciones y el peso de una corona de espinas en Nueva York, el silencio de los bosques nevados era el único lujo que realmente necesitaban.
Sin embargo, la Navidad en Dinamarca tiene una pulsación propia, una mezcla de nostalgia y esperanza que Isabella no estaba dispuesta a ignorar. C