La mañana llegó con el sol filtrándose a través del mosquitero. Nick ya estaba despierto, acostado de lado, observando a Isabella dormir. La rigidez de su espalda, la ansiedad que parecía vibrar en ella incluso en reposo durante los últimos días, se había esfumado. Respiraba profunda y pausadamente. Con una delicadeza extrema, él acercó los dedos y apartó un mechón de cabello de su frente; luego dejó que sus labios rozaran el lugar donde había estado su mano.
Un beso que era un suspiro, una pro