La mañana en la sede de INTERPOL estaba cargada de una tensión diferente a la habitual. Nick se presentó puntual a las 9:00, vestido con ropa táctica negra, su postura recta. Carter ya lo esperaba fuera de la oficina de Scott, junto con Arthur y Rocco.
—El viejo está de mal humor —advirtió Carter en voz baja—. Llegó a las 5:00 esta mañana. Algo le tiene agitado.
— ¿Además de Sasha? —preguntó Nick, ajustándose el cuello de su camisa.
—Algo más —confirmó Arthur—. Recibió una llamada de Roma anoch