El tercer día en Miami amaneció con un cielo tan despejado que parecía pintado. Nick e Isabella desayunaron frutas tropicales en la terraza, con sus pies descalzos entrelazados bajo la mesa como de costumbre mientras conversaban.
—He estado pensando —dijo Nick de pronto, dejando su taza de café—. Sobre lo que dijo tu padre. Sobre prepararnos.
Isabella lo miró, una sombra pasando por sus ojos. — ¿A qué te refieres?
—A que no podemos seguir así, Bella —respondió él, su voz suave pero firme—. Vivi