A la mañana siguiente me levanté decidida a recuperar mi rutina. Desperté antes que Keydan. Por un segundo, me permití observar su rostro relajado, sin esa máscara de autosuficiencia que solía llevar. Me sentía traicionada por mi propio cuerpo, que se acurrucaba contra él como si fuera su lugar natural en el mundo. Pensé en irme y dejarlo dormir, pero nadie podía encontrarlo aquí, asi que muy a mi pesar tuve que romper con su paz.
—Key —murmuré intentando quitar su brazo de mi cintura y despert