La visita de Thorner aún resonaba en la mente de Aelin. Su maestro, con aquella mirada profunda y voz grave, había removido un rincón de ella que creía dormido. Le había recordado que la victoria no solo se construía con estrategia y sangre, sino también con el peso del legado.
Pero no había tiempo para debilidades. Apenas amanecía y los reportes de Darian no dejaban lugar a dudas: Isabella seguía moviendo piezas en secreto, y Leonard… Leonard ya no era más que un espectro encerrado en su prop