La ciudad aún hablaba de ella.
Los noticieros no dejaban de repetir la imagen de Aelin Valtierra, elegante y fría, declarando frente a las cámaras que nadie podría detenerla. En las redes, su nombre era tendencia mundial.
Sin embargo, en el Penthouse, el amanecer se sentía distinto.
Aelin se encontraba en la terraza, observando la ciudad como si fuera un tablero de ajedrez iluminado por el sol naciente. El viento jugaba con su cabello suelto, y en sus manos sostenía un archivo: las últimas n