El corazón de Leonard se comprimió, su cuerpo tembló, y su razón poco a poco se le estaba deteriorando. Se derrumbaba como un castillo de naipes.
El olor a óxido y humedad, estaban impregnados en el aire. Aelin, vestida completamente de negro, ajustaba los guantes de cuero mientras Sasha revisaba el cargador de su pistola.
El objetivo era Harold Vess, un miembro clave de la red Arkenis, encargado de lavar dinero y financiar los movimientos de Leonard.
—El hombre se siente intocable —dijo Sa